domingo, 6 de abril de 2014

Babe, I'm gonna leave you...

Te vi caminar, llevándote un pequeño puñado de recuerdos, míos y tuyos, pero que significaban mucho. Te vi saludarme desde lejos, con los ojos llorosos, pero con una sonrisa alentadora, aunque estuvieses destruido por dentro. Me quisiste alentar, aún cuando estabas peor que yo, pero esa fue la señal de que todavía me querías. No sé por qué me querías. No sé si todavía me quieras.
Quizás me dejaste porque te molestaba demasiado. Quizás querías estar libre de una persona que nunca recibía ayuda de los demás, y era perjudicial para vos. Quizás conociste a otra chica que era mejor partido que yo, y te podía hacer más feliz de lo que yo pude haberte hecho. Quizás te lastimé demasiado.
Tengo ese momento capturado en mi mente; ese momento en el que dejaste caer tu maletín en el piso y me besaste. Me besaste diciéndome: "aún te quiero, pero tengo que dejarte". "No me dejes", te susurré, y me miraste, tus ojos cristalinos, diciéndome miles de cosas que ni vos ni yo pudimos ni podremos explicar jamás, pero yo te entendí.
Todavía no sé si me dejaste por mi bien o por el tuyo, pero quiero que sepas que todavía te extraño, que todavía te pienso, que todavía te lloro, que nuestro perrito también te extraña. Mi mente, mi corazón y mi cuerpo te extrañan. Mi cama te extraña. Mi sillón te extraña. Mi vida te extraña.

No hay comentarios: